Chequeos preventivos según la edad: qué pruebas tienen sentido en cada etapa
Las pruebas de prevención recomendables cambian a lo largo de la vida. Repasamos qué controles cobran especial relevancia en cada franja de edad.
La prevención en salud no es un protocolo único e igual para todo el mundo: las pruebas y controles que aportan valor real cambian según la edad, el sexo, los antecedentes familiares y el estilo de vida de cada persona. Conocer qué chequeos son razonables en cada etapa ayuda a acudir a la consulta con expectativas claras y a no someterse a pruebas innecesarias ni, al contrario, dejar pasar las que sí importan.
Entre los 20 y los 39 años, salvo antecedentes específicos, los controles suelen centrarse en tensión arterial, peso, hábitos de vida (tabaco, alcohol, actividad física, alimentación), calendario vacunal y, en el caso de las mujeres, revisiones ginecológicas periódicas. Es también una etapa clave para detectar y corregir hábitos que, mantenidos en el tiempo, aumentan el riesgo cardiovascular futuro.
A partir de los 40 años cobran más peso los controles analíticos de glucosa y perfil lipídico, la valoración de la función tiroidea y, según antecedentes familiares, el inicio de cribados específicos. En hombres, a partir de esta edad o algo más tarde según el caso, puede valorarse la determinación de PSA; en mujeres, la mamografía periódica suele incorporarse dentro de los programas de cribado poblacional.
Desde los 50 años, el cribado de cáncer colorrectal mediante prueba de sangre oculta en heces o colonoscopia, según indicación, se vuelve una recomendación relevante para ambos sexos. También es el momento de intensificar el seguimiento cardiovascular si existen factores de riesgo como hipertensión, colesterol elevado o diabetes.
En personas mayores de 65 años, el foco se amplía hacia la prevención de caídas, la valoración de la función cognitiva, la revisión de la medicación habitual para evitar interacciones o efectos adversos acumulados, y la actualización de vacunas como la antigripal o la del herpes zóster.
Estas franjas son orientativas: el propio médico de cabecera es quien debe individualizar qué pruebas tienen sentido según el historial de cada paciente. Para valorar qué chequeos le corresponden, puede pedir cita en la consulta de Tarragona llamando al +34 977 24 59 11.
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